la seca
Origen: web macduro
Seguramente, al pasear por el bosque, habrás encontrado muchos ejemplares de alcornoques muertos o enfermos, con una copa raquítica y casi sin hojas.
No es un problema menor, en algunos textos oficiales se dice incluso que «si no se toman las medidas oportunas, puede llegar a desaparecer la masa de alcornocal» en algunos años. Según algunos cálculos, en los últimos años han podido morir más de un millón de árboles sólo en la provincia de Cádiz, estando dañados en algunos municipios alrededor del 15% de sus ejemplares. Parece ser que no hay un único factor que provoca este desastre ambiental, más bien es un cúmulo de circunstancias que debilitan al árbol, dejándolo a merced de plagas y enfermedades, haciendo bueno el dicho de que «a perro flaco, todos son pulgas».
Los problemas que afectan a la especie son:
• Envejecimiento de las masas forestales. Durante la primera mitad de siglo y una buena parte de la segunda, el principal peligro existente para el futuro del alcornocal era la abundancia excesiva de ganado cabrío que impedía la regeneración normal del bosque. Hoy la cabra no es rentable, pero sí lo es la caza mayor, donde los ciervos juegan el mismo papel que el ganado cabrío, predando sobre los renuevos de bellota o sobre los pequeños arbolillos, que nunca lograrán hacerse adultos.
Cortas a matarrasa para explotar taninos o madera realizadas en el pasado, pueden llevarnos a equívoco, pues masas aparentemente jóvenes son en realidad brotes de raíces viejas con poca esperanza de vida. En algunos montes se han detectado varias talas consecutivas durante el último siglo, los árboles están indefectiblemente al final de su ciclo de vida.
• Variabilidad del tiempo atmosférico. Las sequías prolongadas como las que acabamos de sufrir, han sido el mayor agravante del proceso degenerativo del alcornoque. ¿Cambio climático? Es posible. Tras el periodo estival la mortandad de alcornoques se acentúa enormemente.
• Descorches. El estrés provocado cuando al árbol le arrancan su piel causa no pocas heridas por las que entran perforadores, por si fuera poco, las hachas pueden estar contaminadas de esporas de hongos de árboles afectados; pero sobre todo, el contacto con el aire deseca una porción importante de la capa viva productora de corcho y madera por la que circula la savia, que va haciéndose menor tras cada saca. Al final al árbol se le corta la circulación de la savia y muere.
• Los incendios forestales, mucho más fuertes y numerosos tiempo atrás, han debilitado ostensiblemente muchos ejemplares que sobrevivieron a duras penas el paso del fuego, otros muchos murieron al no contar con una capa protectora de corcho suficientemente desarrollada.
En suma, un cúmulo de factores que bien por separado, bien de manera aislada, van deteriorando los mejores alcornocales del mundo. Confiemos en la capacidad de respuesta de la Naturaleza que ha tenido que adaptarse a cambios mucho más intensos (aunque más lentos) o en una toma de conciencia mayor de los gestores públicos y privados para que se tomen en serio la salvaguarda de los valores naturales del Parque.
De momento, el cercado de masas forestales degradadas y la eliminación en su interior de los herbívoros salvajes y domésticos está consiguiendo algo que parecía impensable hace unos pocos años: la regeneración natural del alcornocal y de la cohorte de arbustos y arbolillos que lo acompañan en una mezcla íntima donde se intuye un futuro bosque más rico y diverso que los actuales y mucho más cercano a los bosques primigenios del mediterráneo.