La Saca de Corcho en Extremadura.
FUENTE: www.revistaiberica.com
Texto de: Susana Expósito.
Durante los meses de verano, Junio y Julio, manos expertas desprenden a los alcornoques de su gris corteza, el corcho, para dar paso a bellos colores anaranjados en su tronco. La Saca se realiza cada nueve años que es el tiempo que tarda el alcornoque en “fabricar” una corcha nueva de grosor suficiente para poder ser transformada, en su mayor parte, en tapones de corcho.
La Saca comienza con los primeros rayos de luz, cuando empiezan a desplazarse las cuadrillas de “sacaores” a las dehesas de alcornoques. Utilizan herramientas casi artesanales, la más importante el hacha curvada, con la que los más expertos “sacaores” trazan un corte recto y preciso (sin llegar a tocar la madera del árbol), gracias al cual se puede introducir un palo de madera a modo de cuña, para ayudar a descorchar al alcornoque.
Los descorchadores, expertos trepadores, van cosiendo el árbol con sus hachas de arriba abajo. Cuando éste es grande unos empiezan por las alturas mientras otros trabajan desde abajo. De esta manera trazan unos cortes en la corteza del árbol en forma vertical, redondeando los cuellos horizontalmente. Luego ayudados del cabo del hacha y de las palancas introducen en los cortes éstos y van desprendiendo el corcho del tronco poco a poco hasta dejarlo desnudo. Para realizar esta labor se requiere obligatoriamente de buena fortaleza física, maestría con el hacha y destreza en el árbol entre otras habilidades. El corcho se saca cada nueve años y bien merece la pena pasar uno de esos días de trabajo en el campo para seguir aprendiendo de la naturaleza y los oficios que aún siguen ligados a ella.
También participan en la extracción el rajador, que una vez está la corcha en el suelo la va cortando en tiras más pequeñas para su mejor manejo y también limpiando de zapatas, y el juntador se encarga de ir apilando las corchas en diferentes montones, que luego el acarreador se encarga de llevar al lugar dónde tienen acceso los camiones.
Una vez cargados los camiones, a mano, estos llevaran las corchas a las fábricas donde comenzarán su proceso de transformación en tapones de corcho, para tapar y conservar algunos de los mejores vinos, de nuestro país y del resto del mundo. La mayoría del corcho llega a San Vicente de Alcántara, conocida como la capital del corcho, y de donde salen casi el 70% de los tapones de corcho, tanto naturales como de aglomerado.
Por muchas razones, el Alcornocal constituye una joya ecológica y cultural legada por nuestros antepasados que no podemos dejar que desaparezca. La saca del corcho asegura su futuro y mantiene la economía de muchas zonas rurales de nuestro país.