Presentación del proyecto Ecotrafor, dirigido a empresarios del sector del corcho.
Fuente: www.iprocor.org
La presentación tenía como destinatarios a los propios socios del proyecto y a los industriales de la zona, pertenecientes al sector del corcho, ya que estos, junto a las empresas portuguesas, serán los usuarios y beneficiarios de las instalaciones.
Iprocor, Asecor, la “Cofraria do Sobreiro e da Cortiça”, y el ayuntamiento de San Vicente de Alcántara han presentado el viernes 21 en San Vicente de Alcántara el proyecto Ecotrafor.
Ecotrafor en un proyecto financiado con fondos FEDER, Interreg 3 A, en el que colaboran entidades portuguesas y españolas. Se trata de un proyecto de innovación que consiste básicamente en la posibilidad de uso conjunto de unas instalaciones de cocido de corcho, con una tecnología hasta ahora inexistente en España, que supone un avance importante en cuanto a la calidad del cocido y la metodología aplicada a esta actividad.
El evento se trataba de una presentación técnico-económica, cuya exposición corrió a cargo de Miguel Elena Roselló, del Instituto del Corcho, Madera y Carbón (Iprocor) y Fernando de Miguel. En las ponencias se trató la evolución del proyecto, así como de la obra, se expusieron datos concretos sobre la actividad de Iprocor tanto en el ámbito forestal como industrial.
Acudieron al evento, entre otros, el Director General de Innovación y Competitividad Empresarial de la Junta de Extremadura, Jesús Alonso Sánchez; el Director General del Instituto del Corcho, Madera y Carbón; el alcalde de San Vicente de Alcántara, Andrés Hernáiz de Sixte; y el presidente de Asecor, Joaquín Rodríguez Rita.
Dichas instalaciones está prácticamente finalizadas. Fernando de Miguel Villanueva, ingeniero industrial de Iprocor, asegura que habrá una primera fase de prueba que comenzará en enero, esperando que el pleno funcionamiento se alcance en febrero o marzo.
La novedad que presenta este proceso, respecto a los métodos tradicionales de cocido del corcho es que cada fardo de material es cocido con agua limpia, filtrada no usada más veces en cociones anteriores. En el sistema tradicional, el agua se cambiaba aproximadamente cada dos semanas; ahora, en cada hervido, el agua es “nueva”.
Esto se complementa con una red de canalizaciones de acero inoxidable y filtros sofisticados procedentes de Israel; todo el conjunto garantiza la calidad higiénica de un producto que estará en contacto con alimentos o bebidas. Portugal posee varias instalaciones de este tipo que funcionan con una gran eficacia.
Durante el proceso, se gastan aproximadamente unos dos metros cúbicos de agua a la hora por evaporación y por la suciedad acumulada. El total de agua que requiere el proceso son más de 300 metros cúbicos que circulan por la instalación, los cuales se filtran y reutilizan. “El agua caliente no se desaprovecha, ya que se ha utilizado mucha energía para calentarla, por lo que se aprovecha el agua y la energía utilizada”, confirma de Miguel.