Lasius brunneus, una plaga del corcho en el NE de España
Fuente: www.creaf.uab.es
Lasius brunneus (Hymenoptera, Formicidae)
ANTECEDENTES
A finales de la década de los 90, se detectaron daños producidos en las panas de los alcornoques y que afectaban en mayor o menor medida a un 30 % de los árboles. Anteriormente, a principios de los 80, ya se habían observado daños durante la saca, o extracción de las panas de corcho, producidos por una hormiga no identificada. En un alcornocal de las Guilleries, en Sant Hilari Sacalm, durante la primavera del 2001, mientras se realizaba el rayado de las panas se observaron daños considerables producidos por dicha hormiga, lo que indujo a llevar a cabo algunos intentos de control, basados en la eliminación de parte del bornizo y posterior aplicación de insecticida, sin obtener resultados satisfactorios.
El problema generado se expuso en un hoja informativa (Espadaler y Rojo, 2002), publicada a través del Centre de la Propietat Forestal (CPF), que pretendía la participación de los propietarios en la detección en sus respectivas fincas de la presencia de esta nueva plaga. Como resultado se denunció en tres localidades más: Agullana, La Vajol y Santa Coloma de Farners.
SÍNTOMAS Y DAÑOS
Aunque suele infestar árboles en bosques europeos, nunca antes había estado relacionada con daños en explotaciones del alcornoque. A nivel forestal, tan sólo destacaba la hormiga Crematogaster scutellaris, bien conocida por el personal dedicado a la saca del corcho, pero que en cualquier caso, nunca ha sido considerada como plaga. En el caso de L. brunneus, sin embargo, sí se la ha considerado una plaga doméstica en el Reino Unido, entrando en las casas en busca de alimento (Green y Kane, 1958; Kane y Tyler, 1958).
En el alcornoque, las panas de corcho quedan afectadas con la construcción de galerías y nidos por parte de L. brunneus. Éstas cavidades generan dificultades durante la extracción, quedando adheridas porciones de corcho, de forma redondeada, que no despegan durante dicha actividad y que corresponden al espacio ocupado por las hormigas. Una vez pelados, la capa generatriz vuelve a producir corcho, que llevará esos fragmentos no despegados y que constituyen verdaderos indicadores de una infestación pasada y la posterior pela de las panas afectadas.
La actividad de la hormiga en el corcho lo deteriora, devaluando su valor comercial, además de hacer más difícil la extracción de las panas, al no despegar éstas correctamente.
En resumen, a la hora de detectar si un árbol está o no infestado por la hormiga, podemos basarnos en dos marcadores, además lógicamente de la presencia directa durante la saca de las panas, que indican la presencia pasada o presente de la hormiga:
a) Infestación pasada: un árbol infestado y pelado presentará una serie de manchas de corcho, delgado y diferente del nuevo que crece,
b) Infestación presente: un árbol con hormiga actualmente, será evidenciado por la presencia de serrín, normalmente siguiendo la vertical de las rayas.